Esta gelatina combina una textura cremosa con frutas frescas y colores brillantes, ideal para una mesa dulce simple y casera.
Es una preparación fresca, suave y rendidora, perfecta para días calurosos o para llevar a una reunión sin complicarse.

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Además, se prepara con ingredientes fáciles de conseguir y queda con una presentación impecable.
Ingredientes
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190 g de queso crema a temperatura ambiente
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1 taza de leche entera
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1 lata de leche evaporada
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1 lata de leche condensada
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4 sobres de gelatina sin sabor (30 g en total)
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1 taza de agua fría
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Frutas frescas a elección: uvas, duraznos, frutillas, cerezas o lo que tengas a mano
Preparación
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En una licuadora colocá el queso crema, la leche entera, la leche evaporada y la leche condensada. Procesá hasta obtener una mezcla lisa, sin grumos y bien cremosa.
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En un recipiente aparte, volcá la gelatina sin sabor sobre el agua fría. Dejala hidratar unos minutos hasta que tome una textura esponjosa.
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Llevá esa gelatina hidratada al microondas durante un minuto, solo lo necesario para que se disuelva por completo. Debe quedar totalmente líquida.
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Sumá esa gelatina derretida a la mezcla de la licuadora y procesá unos segundos más para que se integre bien.
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Elegí un molde, preferentemente engrasado muy suavemente si querés desmoldar sin problemas. Verté la mezcla cremosa dentro del molde.
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Agregá la fruta picada o en mitades, distribuyéndola para que se vea pareja y colorida. Podés hundir algunas piezas para que queden dentro y otras dejarlas arriba para decorar.
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Llevá la preparación a la heladera y refrigerá un mínimo de 6 horas, o hasta que notes que está firme y completamente cuajada.
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Una vez fría y sólida, desmoldá con cuidado o servila directamente desde el recipiente.
Tips y consejos:
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El queso crema blando se integra mejor y evita grumos en la mezcla final.
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Para disolver bien la gelatina, mezclá suavemente después de calentarla para asegurarte de que no queden partes espesas.
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Si querés una textura más firme, podés agregar un sobre más de gelatina, pero no es obligatorio.
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Las frutas ideales son las que no largan mucha agua: uvas, duraznos, frutillas y cerezas funcionan perfecto.
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Si usás frutas enlatadas, colalas bien antes de incorporarlas.
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Engrasar apenas el molde ayuda a desmoldar sin romper la preparación.
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Si no querés desmoldar, podés prepararla en frascos individuales para servir fácil.
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La mezcla se puede dividir en dos capas: una con fruta y otra lisa.
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Para cortar porciones prolijas, usá un cuchillo mojado en agua caliente.
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Queda muy bien acompañarla con un toque de crema batida o yogur natural.
Esta gelatina cremosa con fruta es fresca, vistosa y muy simple de preparar, ideal para compartir y disfrutar bien fría.