Estas croquetas tienen esa combinación que siempre funciona: una capa bien dorada y crocante por fuera, y un interior suave que se estira apenas las abrís.
La clave está en hacer una base espesa, enfriarla bien y después empanar con paciencia para que no se abran.

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Con pocos ingredientes y un buen rebozado, quedan como de rotisería, pero hechas en casa.
Ingredientes
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2 cucharadas de manteca
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2 cucharadas de harina común (0000)
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1 taza de leche (250 ml), caliente o tibia
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Sal y pimienta a gusto
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Nuez moscada (opcional, apenas)
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150 g de jamón cocido, en cubitos chicos
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200 g de muzzarella, en cubitos (o una mezcla con un poco de queso más sabroso)
Para empanar
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2 huevos
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2 cucharadas de leche (para aflojar el huevo, opcional)
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Pan rallado, cantidad necesaria
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Aceite para freír (cantidad necesaria)
Preparación
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En una olla chica derretí la manteca a fuego bajo. Sumá la harina y mezclá 1 minuto para que se cocine sin dorarse, como una pasta.
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Agregá la leche de a poco, mezclando sin parar (batidor de mano si tenés). Al principio parece que se “agarra”, pero se acomoda enseguida.
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Cociná a fuego bajo hasta que quede una crema bien espesa, que se despegue del fondo y mantenga la forma. Salpimentá y, si te gusta, sumá una pizquita de nuez moscada.
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Apagá el fuego y mezclá el jamón en cubitos y la muzzarella. Tiene que quedar bien repartido.
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Pasá la mezcla a una fuente, estirala pareja, tapá al contacto y llevá a heladera mínimo 2 horas (mejor de un día para el otro).
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Cuando esté firme, armá las croquetas: tomá porciones, dales forma de cilindro y presioná bien para que no queden grietas.
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Empanado: pasalas por huevo batido y pan rallado. Para que queden bien crocantes y “selladas” como en la imagen, repetí: otra vez huevo y otra vez pan rallado (doble empanado).
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Llevá las croquetas ya empanadas a la heladera 20 a 30 minutos antes de freír. Esto ayuda a que mantengan la forma.
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Calentá aceite en una olla o sartén profunda (fuego medio/alto). Freí de a pocas por vez, girándolas, hasta que queden bien doradas parejo.
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Sacalas a papel absorbente y dejalas reposar 2 minutos antes de partir una, así el centro queda más cremoso y no se “desarma”.
Tips y consejos:
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La base tiene que quedar bien espesa: si te queda floja, después no mantiene la forma. Cocinala un poco más hasta que se despegue del fondo.
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Cortá el jamón y el queso en cubitos chicos, como se ve en la imagen, para que el relleno quede bien repartido y se note en cada bocado.
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El doble empanado marca la diferencia: da más crocante y reduce mucho el riesgo de que se abran.
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Si querés el centro más “tirante” al abrir, usá muzzarella en buena proporción. Si querés más sabor, sumá un poco de reggianito o sardo mezclado.
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Freí en aceite caliente y sin apurar: si el aceite está frío, absorben y se pueden romper; si está demasiado fuerte, se doran afuera sin calentar bien el interior.
Quedan doradas, con una textura crocante que se siente y un centro cremoso con jamón y queso bien marcado…