Los pebetes son un clásico de merienda: pan suave, miga esponjosa y un relleno simple pero irresistible.
Para que queden como corresponde, la clave es lograr un bollo bien tierno (sin resecarlo) y calentar el sandwich lo justo para que el queso se ablande apenas, sin quedar chorreado.

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Ingredientes
Para 8 pebetes medianos
Masa
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500 g de harina 0000
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10 g de sal (1 cucharadita colmada)
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25 g de azúcar (2 cucharadas)
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7 g de levadura seca (o 25 g de levadura fresca)
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250 ml de leche tibia
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1 huevo
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50 g de manteca blanda (o 50 ml de aceite)
Terminación
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1 huevo (para pintar)
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2 a 3 cucharadas de semillas de sésamo (opcional)
Relleno
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250 g de jamón cocido (fetas)
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250 g de muzzarella (fetas o láminas)
Preparación
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En un bowl, mezclá la leche tibia con la levadura y el azúcar. Dejá 8 a 10 minutos hasta que se active (se nota espumosa).
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En otro bowl grande, poné la harina y la sal. Agregá el huevo, la mezcla de levadura y la manteca blanda.
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Amasá 8 a 10 minutos hasta lograr una masa lisa y suave. Si hace falta, ajustá con una cucharada mínima de harina o un chorrito de leche.
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Tapá y dejá levar 50 a 60 minutos, hasta que duplique.
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Desgasificá y dividí en 8 porciones iguales. Boleá cada una hasta que quede bien lisita.
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Acomodalas en placa con papel manteca, separadas. Aplastalas apenas con la palma para dar forma de pebete.
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Tapá y dejá levar 25 a 35 minutos, hasta que se vean infladas y livianas.
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Calentá el horno a 190 °C. Batí el huevo, pincelá los panes y, si querés, espolvoreá sésamo.
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Horneá 14 a 18 minutos, hasta que estén dorados parejo. Pasalos a una rejilla y dejalos enfriar.
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Abrí cada pebete al medio. Rellená con jamón y muzzarella.
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Para que el queso quede levemente derretido, calentá 2 a 4 minutos en horno medio (170–180 °C) o en sartén a fuego bajito con tapa, solo hasta que el queso se ablande. Retirá enseguida.
Tips y consejos:
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Si querés la miga bien esponjosa, no te pases de harina al amasar: la masa tiene que quedar suave.
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El segundo levado define lo tierno: esperá a que se vean bien inflados antes de hornear.
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Para que el queso no chorree, usá calor suave y poco tiempo; el objetivo es ablandarlo, no fundirlo del todo.
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Si los querés más brillantes, pincelá con huevo y una gotita de leche.
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Guardalos en bolsa una vez fríos; al día siguiente, 3 minutos de horno los revive.
Quedan pebetes suaves y livianos, con jamón bien marcado y el queso apenas derretido, ideales para merendar sin complicarte.