Este pan salado es ideal para una merienda distinta, con una miga bien aireada y un sabor intenso que se siente en cada bocado.
Se hace rápido y queda con una costrita dorada que invita a cortar otra feta, perfecto para comer tibio.

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Rinde un montón y es de esas recetas que salen parejas y quedan bien lindas para compartir o guardar para después.
Ingredientes
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2 huevos
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1 taza de leche (250 ml)
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1/3 taza de aceite (80 ml)
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2 tazas de queso rallado (muzzarella rallada + reggianito o sardo)
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2 tazas de harina común (0000)
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1 cucharada sopera de polvo de hornear
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1 cucharadita de sal (ajustar según lo salado del queso)
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Pimienta negra a gusto (opcional)
Preparación
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Prendé el horno a 180°C y prepará un molde tipo budín: enmantecá y enhariná, o forrá con papel manteca.
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En la licuadora poné los huevos, la leche, el aceite y la sal. Licuá 15–20 segundos hasta integrar.
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Agregá el queso rallado y licuá apenas unos segundos, solo para mezclar.
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Sumá la harina y el polvo de hornear. Licuá con pulsos cortos, lo justo para integrar. Si la licuadora se queda corta, terminá en un bowl con espátula sin batir de más.
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Volcá la mezcla en el molde y emparejá la superficie. Si querés, espolvoreá un poco de queso por arriba.
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Horneá 30 a 40 minutos, hasta que esté bien dorado y firme al tacto.
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Dejá reposar 10 minutos antes de desmoldar y cortá en fetas cuando esté tibio.
Tips y consejos:
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Para que quede bien “lleno de queso”, combiná muzzarella con reggianito o sardo.
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Si el queso es salado, bajá la sal a 1/2 cucharadita.
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No licues de más cuando entra la harina: pulsos cortos para que quede esponjoso.
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Para un interior más húmedo, evitá pasarte de cocción y respetá el reposo.
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Guardalo en recipiente hermético y recalentá una feta unos minutos para que vuelva a quedar perfecto.
Un pan de queso fácil, rendidor y bien de merienda, de esos que desaparecen apenas lo cortás.