Este mousse queda aireado pero bien cremoso, con sabor intenso a chocolate y un praliné crocante que le suma textura y un toque caramelizado espectacular.
Es un postre ideal para servir en copas: se ve elegante, se prepara sin complicarte y queda perfecto con una cucharada que muestre la mezcla de mousse y praliné.

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Ingredientes
Para el mousse:
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200 g de chocolate semiamargo (o 60–70% cacao)
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300 ml de crema de leche bien fría
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3 huevos (separadas claras y yemas)
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60 g de azúcar
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1 pizca de sal
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1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
Para el praliné:
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100 g de maní pelado (o almendras, o mitad y mitad)
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80 g de azúcar
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1 cucharada de agua
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1 pizca de sal
Preparación
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Picá el chocolate y derretilo a baño maría o en microondas en tandas cortas, mezclando cada vez. Dejalo entibiar (no caliente).
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Batí la crema bien fría hasta que quede a punto medio: que esté sostenida pero todavía cremosa, sin pasarte a manteca. Llevála a la heladera mientras seguís.
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En un bowl, batí las yemas con la mitad del azúcar (30 g) hasta que se integren y aclaren un poco. Agregá el chocolate derretido tibio y mezclá hasta que quede parejo. Sumá vainilla si usás.
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En otro bowl limpio, batí las claras con la pizca de sal. Cuando empiecen a espumar, agregá el resto del azúcar (30 g) en forma de lluvia y seguí batiendo hasta lograr picos firmes.
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Incorporá primero un tercio de la crema batida al chocolate para aligerar la mezcla. Después sumá el resto con movimientos envolventes.
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Agregá las claras batidas en 2 o 3 tandas, siempre con movimientos envolventes, para no bajar el aire.
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Repartí el mousse en copas y llevá a la heladera mínimo 3 horas (mejor 4) para que tome cuerpo.
Para el praliné:
8. En una sartén u ollita, poné el azúcar y la cucharada de agua. Cociná a fuego medio sin revolver con cuchara (podés mover apenas la sartén) hasta que se forme un caramelo dorado.
9. Agregá el maní (o las almendras) y la pizca de sal. Mezclá rápido para que se cubran con caramelo y volcá sobre una placa con papel manteca o una superficie apenas aceitada.
10. Dejá enfriar completamente y luego rompé el praliné en pedacitos. Podés picarlo a cuchillo o darle unos golpes suaves dentro de una bolsa limpia.
Armado final:
11. Antes de servir, agregá praliné por arriba (o también una capa finita entre mousse y mousse si querés más textura). Si querés que se vea como en la cuchara, sumá un poco extra al momento de servir.
Tips y consejos:
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Para un mousse bien rico, usá chocolate de buena calidad; eso define casi todo el sabor final.
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El chocolate tiene que estar tibio, no caliente, para que no derrita la crema ni “cocine” las yemas.
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El praliné conviene ponerlo al final: si lo dejás muchas horas arriba, se va ablandando con la humedad del mousse.
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Si querés un look más elegante, terminá con virutas de chocolate o un toque mínimo de cacao espolvoreado.
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Guardado en heladera, el mousse dura 2 a 3 días. El praliné, en frasco bien cerrado, dura varios días crocante.
Queda un postre bien vistoso: mousse suave, chocolate intenso y el praliné que aporta ese crunch caramelizado que hace que cada cucharada sea mucho más interesante.