Este postre en vasitos es bien fresco, súper cremoso y queda con capas que dan ganas de entrarle con cucharita.
La combinación de crema de vainilla suave, galletitas desgranadas y fruta queda equilibrada y rendidora.

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Es ideal para prepararlo con tiempo y servirlo bien frío.
Ingredientes
Para 4 vasitos grandes (o 6 medianos)
Crema pastelera fría
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600 ml de leche
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4 yemas
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120 g de azúcar
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45 g de maicena
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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30 g de manteca
Para volverla más cremosa y aireada (recomendado)
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200 ml de crema de leche bien fría
Capas y armado
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250 a 300 g de galletitas dulces tipo vainilla (vainillas, María o similares)
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250 g de frutillas
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200 g de arándanos
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2 duraznos maduros (o 1 mango grande), cortados en cubitos
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1 cucharada de azúcar (opcional, para la fruta)
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Unas gotas de jugo de limón (opcional)
Para terminar
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Almendras fileteadas (un puñado)
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Migas de galletitas extra para espolvorear (opcional)
Preparación
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En un bowl, mezclá las yemas con el azúcar hasta integrar. Agregá la maicena y mezclá hasta formar una crema lisa, sin grumos.
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Calentá la leche en una olla a fuego medio hasta que esté bien caliente, pero sin hervir fuerte.
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Volcá un chorrito de leche caliente sobre la mezcla de yemas, revolviendo para templar. Repetí con otro chorrito y devolvé todo a la olla.
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Cociná a fuego medio-bajo revolviendo sin parar con batidor, hasta que espese bien. Cuando empiece a burbujear suave, cociná 1 minuto más mientras seguís mezclando.
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Retirá del fuego, sumá la vainilla y la manteca. Mezclá hasta que se derrita por completo.
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Pasá la pastelera a una fuente y cubrila con film en contacto (pegado a la superficie). Llevá a heladera mínimo 2 horas, hasta que esté bien fría.
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Para una textura más sedosa y liviana, batí la crema de leche fría a medio punto (que quede suave, no dura) y mezclala con la pastelera ya fría con movimientos envolventes.
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Prepará la fruta: lavá y cortá frutillas en cubitos, cortá el durazno (o mango) en cubos chicos y dejá los arándanos enteros. Si querés, mezclá con una cucharada de azúcar y unas gotas de limón para realzar el sabor y mantener la fruta fresca.
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Triturá parte de las galletitas con la mano: buscá migas irregulares, no polvo. Reservá algunas para terminar arriba.
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Armá los vasitos: poné una base de galletitas desgranadas, luego una capa generosa de crema, después una capa de fruta (mezclando frutilla, arándanos y cubitos de durazno).
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Repetí el armado una o dos veces más según el tamaño del vaso: galletitas, crema y fruta, cuidando que se vean las capas.
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Terminá con una capa de crema y arriba acomodá fruta fresca. Espolvoreá almendras fileteadas y, si querés, un toque de migas de galletitas.
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Llevá a heladera al menos 1 hora antes de servir para que se asiente y quede bien frío.
Tips y consejos:
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Si querés capas más marcadas, armá los vasitos con la crema bien fría y más firme, y no aplastes las galletitas.
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Para que no se humedezcan de más, usá galletitas desgranadas en trozos medianos, no hechas polvo.
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La crema de leche mezclada con la pastelera hace una diferencia enorme: queda más suave y “mousseada”.
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Las almendras fileteadas quedan mejor si las tostás 2 minutos en sartén seca, moviéndolas para que no se quemen.
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Preparalo con unas horas de anticipación: la textura mejora y los sabores quedan más integrados.
Servilos bien fríos y con cucharita, porque la gracia está en agarrar un poco de todo en cada bocado.
Es un postre simple, vistoso y muy rendidor para cuando querés algo cremoso sin complicarte.