Estos chipás salen dorados por fuera, tiernos por dentro y con muzzarella derretida en el centro.
Son una opción rápida para picar algo salado, acompañar el mate o resolver una merienda distinta sin amasar de más.

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El secreto está en lograr una masa húmeda que se pueda bolear fácil y en sellar bien el relleno para que el queso no se escape.
Ingredientes
Para 10 a 12 chipás medianos
Masa
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250 g de fécula de mandioca (almidón de mandioca)
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1 cucharadita de sal
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1/2 cucharadita de polvo de hornear (opcional)
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1 huevo
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120 ml de leche (aprox.)
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50 g de manteca derretida (o 3 cucharadas de aceite)
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200 g de queso semiduro rallado (pategrás, mar del plata o similar)
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50 a 80 g de queso duro rallado (reggianito o parmesano, opcional)
Relleno
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150 a 200 g de muzzarella firme, cortada en cubitos de 2 cm aprox.
Preparación
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Calentá el horno a 200 °C y prepará una placa con papel manteca o apenas aceitada.
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En un bowl grande, mezclá la fécula de mandioca con la sal y el polvo de hornear si lo usás.
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Agregá los quesos rallados y mezclá para integrarlos bien con la fécula.
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Sumá el huevo y la manteca derretida. Empezá a unir con cuchara y después con la mano.
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Agregá la leche de a poco mientras amasás, hasta que la masa quede suave, húmeda y maleable. Tiene que dejarse formar sin quebrarse. Si se abre, sumá un chorrito de leche; si queda demasiado pegajosa, agregá una cucharada de fécula.
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Dividí la masa en 10 a 12 porciones parejas. Tomá una porción, aplastala en la palma, poné un cubito de muzzarella en el centro y cerrá bien. Sellá la unión con los dedos para que el queso no se salga al hornear.
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Formá bollitos redondos, acomodalos en la placa y dejá un poco de espacio entre cada uno.
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Horneá 18 a 22 minutos, hasta que estén inflados y dorados, con puntitos tostados en la superficie.
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Retirá del horno y dejá reposar 2 minutos antes de comer.
Tips y consejos:
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Usá muzzarella firme y bien fría: se maneja mejor y reduce las chances de que se escape.
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No agrandes demasiado el cubo de queso: si es muy grande, empuja la masa y puede abrirla en el horno.
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La leche se agrega de a poco porque los quesos cambian la humedad de la masa; buscá que quede maleable, no blanda.
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Para que queden parejos, pesá las porciones o dividilas a ojo pero todas del mismo tamaño.
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Si te sobran, recalentá 4 a 5 minutos en horno fuerte: vuelven a quedar tiernos y el queso se derrite otra vez.
Son mejores recién hechos, pero también funcionan para preparar con anticipación y recalentar al momento.