Esta torta queda bien empapada, suave y fresca, con un baño de leches que se absorbe y deja el bizcochuelo húmedo sin desarmarse.
La cobertura es de crema batida firme, con un toque de canela y frutas arriba para equilibrar lo dulce.

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Es ideal para hacer con anticipación y servir bien fría.
Ingredientes
Para una fuente rectangular chica/mediana (aprox. 20 x 20 cm o 18 x 25 cm)
Bizcochuelo
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4 huevos
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120 g de azúcar
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120 g de harina 0000
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1 cucharadita de polvo de hornear
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1 pizca de sal
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1 cucharadita de esencia de vainilla
Mezcla tres leches
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1 lata de leche condensada (395 g)
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1 lata de leche evaporada (360–400 ml)
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Si no conseguís: 350 ml de leche entera + 80 ml de crema de leche
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200 ml de crema de leche
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1 cucharadita de vainilla (opcional)
Cobertura
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400 ml de crema de leche bien fría
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2 a 3 cucharadas de azúcar impalpable (o azúcar común)
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1 cucharadita de vainilla (opcional)
Terminación
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Canela molida para espolvorear
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Frutillas (enteras y en mitades)
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Frambuesas
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Hojas de menta (pocas, para decorar)
Preparación
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Calentá el horno a 170 °C. Enmantecá y enhariná la fuente (o forrala con papel manteca).
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Batí los huevos con el azúcar 8 a 10 minutos, hasta que quede una mezcla bien clara, espesa y con volumen. Sumá la vainilla.
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Tamizá harina, polvo de hornear y sal. Incorporá en 2 o 3 tandas con movimientos envolventes, sin bajar el aire.
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Volcá en la fuente y horneá 25 a 35 minutos (depende del tamaño), hasta que al pinchar con un palillo salga seco.
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Dejá entibiar 10 minutos y pinchá toda la superficie con un palito o tenedor, llegando casi al fondo. Esto es clave para que absorba parejo.
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Para la mezcla tres leches, mezclá leche condensada, leche evaporada (o reemplazo) y crema de leche. Si querés, sumá un toque de vainilla.
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Con el bizcochuelo todavía tibio, volcá la mezcla de a poco, en varias pasadas. Esperá unos minutos entre cada vuelta para que se vaya absorbiendo. Debe quedar bien húmedo y con un poco de líquido en la base.
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Tapá y llevá a heladera mínimo 6 horas, mejor de un día para el otro.
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Para la cobertura, batí la crema bien fría con el azúcar hasta que quede firme y lisa.
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Cubrí la torta con una capa generosa y, si querés el acabado de la imagen, hacé rosetas con manga (o con una cuchara formando ondas).
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Espolvoreá canela por arriba. Decorá con frutillas, frambuesas y unas hojas de menta.
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Mantenela en heladera hasta el momento de servir. Al cortar, servila con un poco del líquido que queda en la fuente o el plato.
Tips y consejos:
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El punto del batido de huevos es lo que define una miga liviana: si te queda poco aireado, sale más compacto y absorbe distinto.
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Pinchá bien la superficie antes de mojar: así el líquido entra parejo y no quedan zonas secas.
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Volcá la mezcla de leches en tandas, despacio: si la tirás toda junta, se acumula en un lado y no se reparte.
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La crema se bate con todo bien frío; si hace calor, enfriá el bowl 10 minutos antes.
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La canela va apenas espolvoreada: suma aroma sin tapar el sabor lácteo del postre.
Queda una torta fresca, bien húmeda y cremosa, con crema firme arriba y frutas que la hacen más liviana al comer.
Ideal para cortar en cuadrados y servir bien fría.