Estos mini pancitos son ideales para tener algo salado a mano, con una masa tierna y un toque distinto en la superficie.
Con 1 kilo de harina salen un montón, se pueden saborizar de varias formas y quedan perfectos para una merienda, una picada o para llevar.

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La gracia está en el dorado brillante y en los toppings, que les dan personalidad sin complicarte.
Ingredientes
Masa (rinde aprox. 34 a 40 mini pancitos)
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1 kg de harina 0000
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20 g de sal (2 cucharaditas colmadas)
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20 g de azúcar (opcional, ayuda a que leven y doren parejo)
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10 g de levadura seca (o 30 g de levadura fresca)
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600 ml de leche tibia (aprox.)
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120 ml de aceite (o 120 g de manteca derretida)
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1 huevo
Para pincelar
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1 huevo + 1 cucharada de leche
Toppings (elegí y combiná)
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Sésamo blanco
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Semillas de amapola o chía (las oscuras)
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Orégano seco o provenzal
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Queso rallado (tipo reggianito o parmesano)
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Cebolla deshidratada (opcional)
Preparación
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En un bowl grande, mezclá la harina con la sal. Hacé un hueco en el centro.
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Disolvé la levadura en parte de la leche tibia junto con el azúcar. Dejá 8 a 10 minutos hasta que se active (si usás seca, debería espumar un poco).
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Volcá la levadura activada en el bowl. Sumá el huevo y el aceite. Empezá a unir y agregá el resto de la leche de a poco.
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Amasá 10 minutos, hasta que quede una masa lisa, suave y elástica. Tiene que ser tierna, no dura. Si la notás seca, agregá un chorrito extra de leche; si está muy pegajosa, apenas un poco de harina.
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Tapá y dejá levar 50 a 70 minutos, hasta que duplique.
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Desgasificá la masa y dividila en porciones de 45 a 50 g (para que queden del tamaño de la foto). Formá bollitos lisos, bien cerrados abajo.
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Acomodalos en placas aceitada o con papel manteca, dejando espacio entre ellos. Tapalos y dejá levar 20 a 30 minutos, hasta que se noten más inflados.
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Calentá el horno a 200 °C. Batí el huevo con la cucharada de leche para pincelar.
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Pincelá cada pancito con cuidado para que queden brillantes y dorados.
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Espolvoreá los toppings por tandas: a algunos poneles sésamo, a otros amapola/chía, a otros orégano, y a varios queso rallado (así quedan variados y más tentadores).
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Horneá 12 a 16 minutos, hasta que estén bien dorados arriba. Si tu horno dora fuerte, revisá desde el minuto 12.
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Sacalos y dejalos 5 minutos sobre una rejilla para que se asienten.
Tips y consejos:
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Si querés que queden bien parejos, pesá los bollitos: con 45–50 g salen aprox. 34–40 unidades con 1 kg de harina.
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Para un dorado bien brillante, el pincelado de huevo con un toque de leche funciona mejor que huevo solo.
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No te excedas con el queso arriba: si ponés demasiado, se derrite y se cae en la placa. Una lluvia fina es suficiente.
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Si usás cebolla deshidratada, ponela en pocos pancitos: es intensa y así queda como “sorpresa” en la canasta.
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Se pueden freezar una vez fríos: para devolverles textura, 6 a 8 minutos de horno medio y vuelven a quedar perfectos.
Con esta cantidad te armás una canasta rendidora y variada, ideal para servir tibios y con algo para untar o picar.