Una tarta salada con base crocante, salsa de tomate bien espesa y berenjenas doradas que quedan suaves y sabrosas.
Arriba se gratina con queso y se logra ese contraste entre lo cremoso y lo intenso del tomate.

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Es una cena muy rendidora y queda espectacular recién hecha o recalentada.
Ingredientes
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2 berenjenas grandes
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1 masa para tarta (comprada o casera)
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200 ml de salsa de tomate espesa
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150 g de queso mozzarella rallado
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50 g de queso parmesano rallado
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2 huevos
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1 diente de ajo picado
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2 cucharadas de aceite de oliva
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Sal y pimienta, a gusto
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Hojas de albahaca fresca, a gusto (opcional)
Preparación
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Lavá las berenjenas y cortalas en rodajas finas, de grosor parejo. Colocalas en un colador o sobre una fuente, espolvoreales sal y dejalas reposar 10 minutos para que larguen parte del líquido.
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Enjuagá las rodajas para quitar el excedente de sal y secalas bien con papel de cocina o un paño limpio. Este paso ayuda a que doren mejor y no queden aguadas.
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Calentá 1 cucharada de aceite de oliva en una sartén amplia y dorá las rodajas de berenjena de ambos lados, sin apilarlas. Cocinalas hasta que queden tiernas y con color. Retiralas y reservá. Si hace falta, repetí con el resto sumando un poquito más de aceite.
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En la misma sartén (sin lavar), agregá la otra cucharada de aceite y salteá el ajo picado apenas unos segundos, sin que se queme. Sumá la salsa de tomate, salpimentá y cociná 5 minutos a fuego medio para concentrar el sabor. Reservá.
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Forrá una tartera (ideal de 22 a 24 cm) con la masa. Ajustá bien los bordes y pinchá la base con un tenedor. Si querés una base más crocante, podés llevarla 8 minutos a horno precalentado antes de rellenar (opcional, pero suma).
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Armá la tarta en capas: poné una base fina de salsa de tomate sobre la masa, acomodá una capa de berenjenas y espolvoreá parte de la mozzarella y el parmesano. Repetí el armado hasta terminar, tratando de que la última capa quede con rodajas de berenjena visibles y queso por arriba para el gratinado.
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Batí los 2 huevos en un bowl con una pizca de pimienta. Volcá el huevo batido por encima, de manera pareja, para que se meta entre los huecos y ayude a que todo quede firme al cortar.
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Llevá a horno precalentado a 200 °C y cociná alrededor de 20 minutos, hasta que el relleno esté firme y el queso gratinado.
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Retirá, dejá reposar 5 minutos y, si querés, terminá con hojas de albahaca fresca al servir.
Tips y consejos:
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Salsa espesa: si tu salsa está muy líquida, cocinala unos minutos más antes de armar. Ayuda a que la tarta no “afloje” al cortar.
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Berenjenas bien secas: cuanto mejor las seques después del reposo con sal, mejor doran y menos humedad aportan al relleno.
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Capas prolijas: alternar salsa, berenjena y queso hace que el sabor quede parejo en cada porción.
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Gratinado más marcado: si tu horno gratina poco, los últimos 2 minutos podés subir un toque el calor de arriba (sin descuidar).
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Reposo corto: esos 5 minutos finales hacen que el huevo termine de asentarse y el corte salga más limpio.
Queda una tarta con sabor “tipo parmesana”, bien completa y con una pinta increíble gracias al queso gratinado sobre las rodajas de berenjena.
Ideal para una cena distinta, sin complicarte demasiado.