Cuando querés una cena rica sin prender el horno, la pizza a la sartén es una de las mejores ideas: masa tierna por dentro, base dorada y queso bien derretido.
Se hace tapada, en pocos minutos, y podés resolverla con ingredientes simples.

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La clave está en usar fuego bajo para que la base se cocine parejo mientras el queso se funde arriba.
Ingredientes
Para la masa:
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250 g de harina 0000
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1 cucharadita de sal
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1 cucharadita de azúcar
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7 g de levadura seca (o 15 g de levadura fresca)
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150 ml de agua tibia
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2 cucharadas de aceite
Para la cubierta:
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5 a 6 cucharadas de salsa de tomate (o puré de tomate condimentado)
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200 g de queso mozzarella
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1 tomate en rodajas (opcional, pero queda muy bien)
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Orégano, a gusto
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Hojas de albahaca, a gusto (opcional)
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1 cucharada de aceite extra para la sartén
Preparación
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En un bowl, mezclá el agua tibia con el azúcar y la levadura. Dejá reposar 5 a 10 minutos hasta que empiece a espumar.
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Agregá la harina y la sal. Sumá el aceite y mezclá hasta formar una masa. Amasá 5 minutos, hasta que quede suave y elástica.
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Tapá el bowl y dejá levar 25 a 35 minutos, hasta que aumente de tamaño (no hace falta que duplique perfecto, con que esté inflada alcanza).
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Aceitá apenas una sartén grande antiadherente o de hierro. Llevá a fuego bajo.
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Estirá la masa con las manos (o con palo) al tamaño de la sartén. Ponela adentro y acomodala para que quede pareja. Tapá y cociná 6 a 8 minutos a fuego bajo, hasta que la base empiece a dorarse.
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Destapá, untá con la salsa de tomate, agregá la mozzarella y el tomate en rodajas si lo usás. Condimentá con orégano.
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Volvé a tapar y cociná 6 a 10 minutos más, siempre a fuego bajo, hasta que el queso se derrita bien y los bordes queden dorados.
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Apagá el fuego, agregá albahaca si te gusta y dejá reposar 2 minutos antes de cortar para que el queso se asiente.
Tips y consejos:
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Fuego bajo y tapa: esa combinación es lo que reemplaza al horno. Si el fuego está alto, se dora la base pero arriba queda crudo.
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Si querés una base más crocante, cociná 1 minuto extra sin tapa al final, vigilando para que no se pase.
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La salsa conviene ponerla en cantidad moderada para que no humedezca demasiado la masa.
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Si tu sartén es chica, hacé dos pizzas más pequeñas: se cocinan mejor y salen más parejas.
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Para variar sin complicarte, podés sumar jamón, aceitunas o un toque de queso rallado arriba.
Queda una pizza bien tentadora, rápida y práctica, ideal para una noche de semana cuando querés algo rico sin ensuciar de más y sin depender del horno.