El cheesecake es uno de esos postres que destacan por su textura suave y su sabor equilibrado.
Esta versión sin horno permite lograr una crema bien lisa y untuosa, con una base simple y un relleno que se mantiene firme pero cremoso.

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Es una receta práctica, rendidora y fácil de adaptar según la ocasión.
Ingredientes
Para la base
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250 g de galletitas tipo vainilla
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120 g de manteca derretida
Para el relleno
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400 g de queso crema
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200 g de crema de leche
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150 g de azúcar
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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10 g de gelatina sin sabor
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50 ml de agua
Para la cobertura
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Mermelada de frutos rojos o frutilla
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Fruta fresca (opcional)
Preparación
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Triturá las galletitas hasta que queden bien finas y mezclalas con la manteca derretida hasta formar una pasta húmeda.
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Distribuí esta mezcla en la base de un molde desmontable o una fuente, presionando bien para que quede compacta. Llevá a la heladera mientras preparás el relleno.
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Hidratá la gelatina sin sabor en el agua y dejala reposar unos minutos. Luego disolvela a baño María o en el microondas sin que hierva.
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En un bowl, colocá el queso crema con el azúcar y la vainilla. Mezclá hasta obtener una crema lisa y homogénea.
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En otro recipiente, batí la crema de leche hasta que esté espesa, pero sin llegar a punto firme.
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Incorporá la gelatina disuelta al queso crema, mezclando bien para que se integre de manera pareja.
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Sumá la crema batida con movimientos envolventes, cuidando de no perder aire.
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Volcá la preparación sobre la base de galletitas y alisá la superficie.
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Llevá a la heladera por al menos 4 horas, o hasta que esté bien firme.
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Antes de servir, cubrí con mermelada y, si querés, agregá fruta fresca por encima.
Tips y consejos:
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Usar queso crema a temperatura ambiente facilita lograr una textura bien lisa.
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No hervir la gelatina evita grumos y mantiene la cremosidad del relleno.
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El reposo en frío es clave para que el cheesecake tome buena consistencia.
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La cobertura se agrega al final para mantener la superficie prolija.
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Se puede preparar con anticipación y conservar en heladera sin problemas.
Este cheesecake cremoso sin horno es una receta confiable, de textura suave y sabor equilibrado.
Funciona bien para servir en porciones prolijas, se adapta a distintas coberturas y es ideal cuando se busca un postre clásico, fresco y bien logrado.