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Cheesecake de dulce de leche cremoso que sale siempre

Este cheesecake es de esos postres que quedan prolijos, firmes al corte y con una textura bien suave.

Se arma en capas, no necesita horno y el dulce de leche le da ese sabor clásico que funciona para merienda o postre.

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Con buen frío, el resultado queda parejo y muy vistoso.

Ingredientes

Para la base

  • 200 g de galletitas (vainilla o chocolate)

  • 90 g de manteca derretida

Para el relleno

  • 600 g de queso crema firme

  • 200 ml de crema de leche

  • 120 g de azúcar

  • 10 g de gelatina sin sabor

  • 60 ml de agua (para hidratar la gelatina)

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • Ralladura fina de 1 limón (opcional)

Para la cobertura

  • 250 a 350 g de dulce de leche repostero

  • 2 a 4 cucharadas de crema o leche (para ajustar textura)

Para decorar (opcional)

  • Chocolate rallado o cacao amargo

  • Nueces picadas

  • Una pizca mínima de sal

Preparación

  1. Prepará un molde desmontable de 22 a 24 cm: colocá papel manteca en la base y apenas enmantecá los bordes.

  2. Triturá las galletitas hasta que queden como arena. Mezclalas con la manteca derretida hasta formar una pasta húmeda.

  3. Volcá esa mezcla en el molde y presioná bien con una cuchara o vaso para compactar, incluyendo un borde finito si te gusta. Llevá a heladera 20 a 30 minutos.

  4. Hidratá la gelatina: ponela en un bowl con el agua, mezclá y dejá reposar 10 minutos. Luego derretí en microondas en tandas cortas (10 a 15 segundos) o a baño María hasta que quede líquida y transparente. Reservá tibia.

  5. En un bowl grande, batí el queso crema con el azúcar hasta que quede liso. Sumá la vainilla y, si la usás, la ralladura de limón.

  6. Agregá la crema de leche y mezclá suave hasta integrar, sin cargar de aire la preparación.

  7. Incorporá la gelatina tibia en forma de hilo, mezclando de inmediato para que quede bien distribuida y sin grumos.

  8. Volcá el relleno sobre la base fría, alisá la superficie y llevá a heladera mínimo 4 horas (mejor de un día para el otro).

  9. Para la cobertura, mezclá el dulce de leche repostero con la crema o leche de a poco hasta lograr una consistencia apenas fluida, tipo salsa espesa.

  10. Cubrí el cheesecake ya firme, emparejá con espátula y terminá con chocolate rallado, cacao o nueces. Si querés un contraste rico, sumá una pizca mínima de sal por arriba.

Tips y consejos:

  • Para una base más crocante, horneala 8 minutos a 170 °C y dejala enfriar por completo antes de rellenar.

  • La gelatina tiene que derretirse sin hervir: si se calienta de más, pierde fuerza y el postre no toma buen cuerpo.

  • Mezclá el relleno con movimientos suaves: así queda más prolijo y sin burbujas.

  • El dulce de leche de la cobertura rinde mejor si está a temperatura ambiente y se afloja con crema, no con agua.

  • Para cortes limpios, usá cuchillo largo y pasalo por agua caliente, secándolo antes de cada corte.

Queda un cheesecake firme, cremoso y con el dulce de leche en su punto, sin empalagar.

Con buen frío, las capas se mantienen parejas y el corte sale impecable. Ideal para tener listo y servir cuando haga falta.

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