Estos grisines salen bien crocantes, con trenza marcada, queso gratinado en la superficie y un toque de orégano que los hace súper tentadores.
Son ideales para merendar algo salado, para picada o para acompañar una salsa, y lo mejor es que se hacen con ingredientes simples y rinden un montón.

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Ingredientes
Para 10 a 12 grisines grandes
Masa
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300 g de harina 0000
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1 cucharadita de sal
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1 cucharadita de azúcar
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7 g de levadura seca (o 25 g de fresca)
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160 ml de agua tibia
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2 cucharadas de aceite de oliva (o aceite común)
Para el acabado
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1 huevo
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2 cucharadas de queso rallado fino (reggianito o parmesano)
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150 g de muzzarella rallada (o queso barra rallado grueso)
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1 a 2 cucharaditas de orégano seco
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1 cucharada de sésamo (opcional)
Preparación
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En un bowl, mezclá el agua tibia con el azúcar y la levadura. Dejá 8 a 10 minutos hasta que se active.
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En otro bowl grande, poné la harina y la sal. Sumá la levadura activada y el aceite.
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Amasá 8 a 10 minutos hasta lograr una masa lisa y elástica. Si está seca, agregá apenas un chorrito de agua; si se pega mucho, espolvoreá un toque de harina.
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Tapá y dejá levar 45 a 60 minutos, hasta que duplique.
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Precalentá el horno a 200 °C y prepará una placa con papel manteca o apenas aceitada.
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Desgasificá la masa y dividila en 10 a 12 porciones. Estirá cada porción en un rectángulo finito y cortá dos tiras largas (tipo cinta).
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Trenzá las dos tiras entre sí, presionando suave para que no se abran. Acomodá cada trenza en la placa.
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Batí el huevo. Pincelá las trenzas y espolvoreá con el queso rallado fino, la muzzarella rallada, el orégano y, si querés, un poco de sésamo.
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Horneá 14 a 18 minutos, hasta que estén bien dorados y el queso gratinado.
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Para que queden bien crocantes, apagá el horno, dejá la puerta entreabierta y mantenelos 5 minutos más adentro. Después pasalos a una rejilla hasta que enfríen.
Tips y consejos:
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Si querés trenzas más definidas, estirá las tiras finitas y de grosor parejo.
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Mezclá dos quesos: uno que derrita bien (muzzarella/barra) y otro más sabroso (reggianito/parmesano).
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El orégano conviene espolvorearlo después del pincelado para que quede adherido y no se queme.
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Para que el queso no se caiga, usá rallado fino y presioná apenas con la mano al final antes de hornear.
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Guardalos en frasco o bolsa bien cerrada: se mantienen crocantes, y si aflojan, 3 minutos de horno los revive.
Quedan perfectos para acompañar una salsa espesa, una picada o una merienda salada sin vueltas.