Estas palmeritas son las clásicas de panadería: doradas, bien hojaldradas y con azúcar que se carameliza en el horno.
La diferencia está en el hojaldre casero, que da capas finas y un crocante espectacular.

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Lleva su tiempo, pero el proceso es simple si respetás los descansos en frío.
Ingredientes
Hojaldre casero
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500 g de harina 0000
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10 g de sal (1 cucharadita colmada)
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250 ml de agua fría (aprox.)
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50 g de manteca derretida o 1 cucharada de aceite (opcional, ayuda a elasticidad)
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300 g de manteca fría para el empaste (manteca común, bien firme)
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1 cucharada de harina (para el empaste)
Para las palmeritas
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250 a 300 g de azúcar (para estirar y rebozar)
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1 cucharadita de canela (opcional)
Nota: Podes comprar la masa de hojaldre ya hecha para ahorrar tiempo.
Preparación
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En un bowl, mezclá harina y sal. Agregá el agua fría de a poco y uní hasta formar una masa. Sumá la manteca derretida (si la usás) y amasá 5 a 7 minutos, hasta que quede lisa.
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Envolvé la masa y llevá a heladera 30 minutos.
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Hacé el empaste: poné la manteca fría entre dos papeles manteca, espolvoreá 1 cucharada de harina y aplastá con palo hasta formar un rectángulo parejo de 1 cm de espesor. Llevá a heladera 15 a 20 minutos para que esté firme pero maleable.
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Estirá la masa en forma de rectángulo, lo suficiente para envolver el empaste. Poné la manteca en el centro y cerrá como si fuera un sobre, sellando bien los bordes.
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Con el palo, estirá suave hacia los costados hasta lograr un rectángulo largo (sin apretar de golpe).
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Hacé un pliegue simple de 3: doblá un tercio hacia el centro y el otro tercio encima, como una carta. Tapá y llevá a heladera 30 minutos.
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Repetí el estirado y el pliegue simple 2 veces más (en total 3 vueltas simples), siempre con 30 minutos de frío entre vuelta y vuelta. Si en algún momento la manteca se ablanda, frená y enfriá 10 minutos antes de seguir.
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Prepará una mesada con azúcar (y canela si querés). Estirá el hojaldre en un rectángulo de 3 a 4 mm de espesor, usando azúcar en lugar de harina para que se pegue y caramelice.
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Espolvoreá azúcar por arriba también, y pasá el palo apenas para que se adhiera.
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Marcá el centro del rectángulo a lo largo. Enrollá desde un lado hacia el centro y desde el otro lado hacia el centro, formando el “doble rollo” típico. Apretá apenas para que quede firme.
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Envolvé el rollo y llevá al freezer 20 a 30 minutos para que se pueda cortar prolijo.
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Calentá el horno a 200 °C. Forrá una placa con papel manteca.
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Cortá rodajas de 1 a 1,5 cm. Acomodalas separadas porque se abren bastante al cocinarse.
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Horneá 12 a 15 minutos, hasta que estén bien doradas abajo. Dales vuelta con cuidado y horneá 6 a 8 minutos más para dorar del otro lado y terminar de caramelizar el azúcar.
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Pasalas a una rejilla y dejalas enfriar: al enfriar se vuelven más crocantes.
Tips y consejos:
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El frío es todo: si la manteca se derrite durante el estirado, se pierden las capas.
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Usar azúcar para estirar (en vez de harina) es lo que te da ese acabado brillante y caramelizado.
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No las cortes finitas: con 1 cm mínimo quedan hojaldradas y no se secan de más.
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Si tu horno dora fuerte, bajá a 190 °C después de darlas vuelta para evitar que el azúcar se queme.
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Guardalas en lata o frasco bien cerrado para que mantengan el crocante.
Quedan doradas, livianas y bien hojaldradas, con el azúcar pegado en la superficie como las de panadería.
Ideal para hacer una tanda y tener algo dulce listo para el café.