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Rosquitas saladas de queso ¡Ideal para merienda!

Son una opción buenísima para acompañar el mate o el café cuando querés algo salado, casero y fácil de repetir.

Quedan doraditas, con sabor a queso bien marcado y un toque de sésamo arriba que suma crocante.

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La masa se arma rápido, no necesita grandes vueltas y se puede dejar lista con anticipación.

Ingredientes

  • 300 g de harina 0000

  • 1 cucharadita de polvo de hornear

  • 1 cucharadita de sal

  • 80 g de manteca (o margarina)

  • 150 g de queso rallado (reggianito o parmesano)

  • 1 huevo

  • 120 ml de leche (aprox.)

  • 1 cucharada de semillas de sésamo

  • Pimienta, a gusto

  • Orégano o perejil seco, a gusto (opcional)

Preparación

  1. En un bowl grande mezclá la harina con el polvo de hornear, la sal y la pimienta. Si vas a usar orégano o perejil seco, agregalo acá para que se reparta parejo.

  2. Sumá la manteca fría en cubitos y trabajá con la punta de los dedos hasta lograr un arenado, como migas. No hace falta amasar, solo integrar.

  3. Agregá el queso rallado y mezclá bien.

  4. Incorporá el huevo y empezá a unir la masa. Sumá la leche de a poco: primero la mitad, mezclá, y seguí agregando lo necesario hasta formar una masa firme, suave y que no se pegue demasiado.

  5. Pasá la masa a la mesada y trabajala apenas para que quede homogénea. Si está muy blanda, dejala 10 minutos en la heladera para que sea más fácil de manipular.

  6. Dividí la masa en porciones y armá “churritos” de unos 12 a 15 cm. Uní las puntas para formar las rosquitas y apoyalas en una placa.

  7. Humedecé apenas la superficie con un poquito de leche (o con el mismo huevo batido si querés un dorado más fuerte) y espolvoreá con semillas de sésamo.

  8. Llevá a horno precalentado a 180 °C hasta que estén doradas y firmes (aprox. 15 a 20 minutos, según tamaño).

  9. Retirá y dejá enfriar unos minutos antes de servir para que terminen de asentarse.

Tips y consejos:

  • La cantidad de leche puede variar según la harina y el queso: agregala de a poco para no pasarte y que la masa no quede pegajosa.

  • Si querés rosquitas más crocantes, hacelas un poquito más finitas y cocinalas 2 o 3 minutos extra, cuidando que no se pasen de dorado.

  • El queso define el sabor: con uno bien intenso quedan más ricas y no hace falta sumar demasiada sal.

  • Para que el sésamo se pegue bien, una pincelada finita de huevo batido ayuda mucho, pero con leche también funciona.

  • Se guardan muy bien en frasco o lata una vez frías, y siguen ricas al día siguiente.

Quedan perfectas para tener listas en la cocina y sacar cuando pintan ganas de algo salado sin complicarse.

Y como se hacen rápido, es de esas recetas que se vuelven un clásico para repetir seguido.

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